
Compararse con otras personas
Es cierto que la comparación hace parte de nuestros procesos de aprendizaje. El cerebro busca más las diferencias que las similitudes. Y es cierto que la imitación es una forma de asimilar nueva información y sirve para el desarrollo de destrezas y habilidades. Para imitar, necesitamos un modelo al cual emular. Todo marcha bien hasta ahora. Pero, ¿qué sucede cuándo las comparaciones funcionan en nuestra contra? Aquí es donde entramos.
Primero, mira este video a modo de introducción para lo que viene.
Las preguntas de trabajo
Ahora, por favor desarrolla las preguntas que vienen a continuación. Te sugiero que tomes nota y uses tu cuaderno de trabajo.
- ¿Compararte con otras personas, es algo que sueles hacer muy rara vez, con cierta frecuencia o de forma permanente?
- Si lo haces con cierta frecuencia o más, ¿Quiénes suelen ser las personas con las que te comparas?
- ¿Cuáles son los aspectos en los que te comparas?
- ¿Cuál es el propósito de compararse con otras personas?
- ¿Cuáles son los sentimientos que recoges después de compararte?
- ¿Qué sientes hacia las personas con las cuáles te comparas?
- ¿A que conclusiones llegas, después de hacer las comparaciones?
Sugerencias y recomendaciones
Primero, voy a recordarte las recomendaciones que propuse originalmente en el libro, pero te daré otras más.
- Busca personas que sean un modelo de quienes aprender, y que podrán ser tus maestros o mentores. Todos los necesitamos. Pero siempre ten presente que él es él y tú eres tú, no tienes que convertirte en ellos. Se vale admirarlos y respetarlos, pero jamás comprometas tu identidad en ello.
- No pierdas el tiempo mirando qué tienen otros que tú no tienes. Es una carrera de nunca acabar. En su lugar, aprende a agradecer, a valorar y a apreciar aquello que ya tienes en todos los aspectos de tu vida. Por mirar afuera, dejas de mirar adentro.
- Recuerda que el mundo es amplio y extenso, hay lugar para todos. Y cada uno desde nuestra posición, cumplimos un papel relevante e importante en la vida.
Nuevas recomendaciones:
A. No te dejes seducir por ciertos estereotipos que la sociedad impone. Una vez vi como un indigente le estaba ayudando a una mujer de edad a cruzar la calle, mientras que un señor muy fino en su camioneta pitaba y vociferaba. ¿Eso te dice algo? Mucha gente sufre precisamente porque se compara con ciertos estereotipos que son muy “villanos”, por darle algún nombre.
B. No caigas en la trampa de los estereotipos frente al aspecto físico. Hablo de esto en un video cortico que publique en redes, pero igual te comparto la idea acá de manera muy sintética. La belleza física puede considerarse el anzuelo con el cual atraemos a otros. Pero jamás será el elemento definitivo para que alguien permanezca a tu lado. Puedes estar absolutamente seguro de ello.
C. Tienes que ser muy selectivo cuando alguien te compare con otro. Esto tiene una sutileza. Si la comparación está encaminada a seguir un modelo y tiene un ánimo edificante, es válida. Recuerda que aprendemos mucho imitando a otros, es parte de nuestra naturaleza. Pero si la comparación tiene un tono que se inclina hacia la denigración o restarte valor personal, recházala y no la aceptes. No importa quien sea la persona que haga la comparación: nadie tiene derecho a denigrarnos y mucho menos, nosotros tener que aceptarlo.
