Carencia de auto reconocimiento y merecimiento

La humildad y la modestia son consideradas virtudes de las más elevadas esferas morales. Eso está bien. Sin embargo, hay ocasiones en donde su concepto se distorsiona o se confunde con actitudes que nos llevan al menos precio de nosotros mismo, cuando hay mérito justo y valido por sentirnos orgullosos, dignos y satisfechos por un logro labrado con esfuerzo, esmero y dedicación. Es allí en donde cabe la posibilidad de que estemos renunciando a la posibilidad de darnos a nosotros mismos el crédito justamente conseguido. En el desarrollo de toda esta experiencia, recientemente me encontré con el llamado “Síndrome del Impostor”, que es definido de la siguiente forma: “la experiencia subjetiva de duda percibida sobre las propias capacidades y logros en comparación con los de los demás, a pesar de la evidencia que sugiere lo contrario“.
Las preguntas de trabajo
- Acuñando el término que presentamos sobre el Síndrome del Impostor, ¿te identificas con el y crees que lo has experimentado?
- Si así fuera, ¿en que áreas de tu vida se ve reflejado?
- ¿Cuáles son los hechos, las evidencias o verificaciones sobre las cuales apoyas tus dudas acerca de tus capacidades en el desempeño de ciertas tareas?
- ¿Hay alrededor tuyo personas que afirman lo contrario: que tú no te valoras lo suficiente y que eres más bueno de lo que tú mismo piensas?
- ¿Propones alguna idea para empezar a darte más valor y reconocimiento?
Sugerencias y recomendaciones
- La modestia y la humildad son virtudes respetadas y deseables. Hay que cultivarlas. Pero no debemos confundirlas con dejar de reconocer y valorar las cosas buenas de las cuales somos poseedores: la salud, el dinero, el talento, las oportunidades, el tener una familia bonita, por solo decir algo.
- Con honestidad radical frente a ti mismo, identifica cuando la envidia puede estar entrando en tu corazón y desalójala de inmediato.
- En su lugar, cultiva el agradecimiento. Siempre me han oído decir esto: si la felicidad es un estado, un camino o un destino, aun sigo resolviendo eso, pero de lo que no tengo la más mínima duda, es que la felicidad se inicia con el agradecimiento.
Nuevas recomendaciones
- Me has oído muchas veces la expresión de la honestidad radical. Nuevamente acudirás a ella. ¿Recuerdas el paso n° 4 de AA que hiciste en un ejercicio anterior? Pues volveremos sobre el. En el inventario entran no solo hechos dolorosos y los defectos de carácter. Entran también logros y virtudes. Tu tarea es hacer una listado de tus cualidades y logros más llamativos.
- La segunda parte del ejercicio consiste en ubicar dos o tres personas de tu más alta confianza. Con ellas vas a revisar tu lista y escucharas atentamente que tiene que decirte. Al ser personas en las que confías, es probable que se correspondan con mucho afecto y cariño. En honor a el, dudo mucho que vayan a ser falsamente condescendientes contigo. Ellos podrán ser un excelente referente.
