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Idea 09

Carencia de auto reconocimiento y merecimiento

La humildad y la modestia son consideradas virtudes de las más elevadas esferas morales. Eso está bien. Sin embargo, hay ocasiones en donde su concepto se distorsiona o se confunde con actitudes que nos llevan al menos precio de nosotros mismo, cuando hay mérito justo y valido por sentirnos orgullosos, dignos y satisfechos por un logro labrado con esfuerzo, esmero y dedicación. Es allí en donde cabe la posibilidad de que estemos renunciando a la posibilidad de darnos a nosotros mismos el crédito justamente conseguido. En el desarrollo de toda esta experiencia, recientemente me encontré con el llamado “Síndrome del Impostor”, que es definido de la siguiente forma: “la experiencia subjetiva de duda percibida sobre las propias capacidades y logros en comparación con los de los demás, a pesar de la evidencia que sugiere lo contrario“.

Las preguntas de trabajo

  1. Acuñando el término que presentamos sobre el Síndrome del Impostor, ¿te identificas con el y crees que lo has experimentado?
  2. Si así fuera, ¿en que áreas de tu vida se ve reflejado?
  3. ¿Cuáles son los hechos, las evidencias o verificaciones sobre las cuales apoyas tus dudas acerca de tus capacidades en el desempeño de ciertas tareas?
  4. ¿Hay alrededor tuyo personas que afirman lo contrario: que tú no te valoras lo suficiente y que eres más bueno de lo que tú mismo piensas?
  5. ¿Propones alguna idea para empezar a darte más valor y reconocimiento?

Sugerencias y recomendaciones

  1. La modestia y la humildad son virtudes respetadas y deseables. Hay que cultivarlas. Pero no debemos confundirlas con dejar de reconocer y valorar las cosas buenas de las cuales somos poseedores: la salud, el dinero, el talento, las oportunidades, el tener una familia bonita, por solo decir algo.
  2. Con honestidad radical frente a ti mismo, identifica cuando la envidia puede estar entrando en tu corazón y desalójala de inmediato.
  3. En su lugar, cultiva el agradecimiento. Siempre me han oído decir esto: si la felicidad es un estado, un camino o un destino, aun sigo resolviendo eso, pero de lo que no tengo la más mínima duda, es que la felicidad se inicia con el agradecimiento.

Nuevas recomendaciones

  1. Me has oído muchas veces la expresión de la honestidad radical. Nuevamente acudirás a ella. ¿Recuerdas el paso n° 4 de AA que hiciste en un ejercicio anterior? Pues volveremos sobre el. En el inventario entran no solo hechos dolorosos y los defectos de carácter. Entran también logros y virtudes. Tu tarea es hacer una listado de tus cualidades y logros más llamativos.
  2. La segunda parte del ejercicio consiste en ubicar dos o tres personas de tu más alta confianza. Con ellas vas a revisar tu lista y escucharas atentamente que tiene que decirte. Al ser personas en las que confías, es probable que se correspondan con mucho afecto y cariño. En honor a el, dudo mucho que vayan a ser falsamente condescendientes contigo. Ellos podrán ser un excelente referente.

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